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17 julio 2007

Artículo de Román Piña dedicado al Blog de Rafael Reig en El Mundo

EN VENA
Pifias alarmantes

ROMÁN PIÑA VALLS


En el imprescidible blog de Rafael Reig (www.hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/) leemos una última entrada del ingenioso novelista acerca de la asignatura Educación para la Ciudadanía. No dejen de bucear en las antiguas notas de este blog, si quieren reírse un buen rato leyendo las reflexiones de Reig sobre el nuevo ministro de Cultura o el aire acondicionado en los metros. A lo que iba. Ahora Reig ha opinado sobre la polémica asignatura que los obispos han anatemizado. Reig cree que es una bobada de solemnidad (la asignatura), pero también saca brillo a sus incisivos mordiendo casullas. «Lo malo de los obispos es que te obligan a defender bobadas», dice Reig tras aportar la famosa cita del obispo Cañizares: «Colaborar en la implantación de la nueva asignatura es colaborar al mal». Rafael Reig propone a Cañizares preocuparse menos por la Historia Sagrada y más por la Gramática. Porque en la alarmante frase, más que la asignatura diabólica, lo que causa alarma es el régimen preposicional del verbo colaborar. Colaborar en, colaborar a. Dudosas uniones. Como dice Reig con tanta gracia: ¿No sería más sencillo y elegante colaborar con? A renglón seguido, afirma que alguien que se expresa así, le inspira desconfianza. Sospecha que la incapacidad de hablar claro «oculta siempre desórdenes tenebrosos y ocultos, un alma esquinada, agachadiza y de tamaño reducido».


Estas carencias o artimañas gramaticales, que lo mismo podemos descubrir en Zapatero, es verdad que nos previenen contra su portavoz. O las léxicas. Hace dos días yo tuve que cerrar de un golpe un libro que me disponía a leer, por culpa de una incorrección inadmisible, al menos para mí, que soy muy tiquismiquis y me perturban mil cosas en un libro: el diseño de la portada, el cuerpo de la letra, su tamaño o el tipo del papel. Tiré a la basura una novela de Matilde Asensi porque un personaje se permitía hablar mal del latín en la cuarta página. Ahora he tirado El llibre dels plaers inmensos, de Melcior Comes, último premio Ciudad de Palma, porque en la primera página el narrador dice: «Soy catalán de Mallorca». Me da igual que tenga una prosa de premio Nobel, o una inventiva prodigiosa, si es que las tiene. Hay detalles que pueden parecer pequeños, pero que nos desguazan la credibilidad de un escritor.

El personaje de Comas puede ser catalán, puede ser mallorquín, incluso puede ser mallorquín y catalán. Lo que no puede es ser, jamás, catalán de Mallorca. Por ejemplo: yo puedo sentirme catalán por mis muchos vínculos familiares con Cataluña, hasta el punto de decir que soy catalán. Pero no catalán de Mallorca. Porque en esa fórmula no juega la asociación sentimental o la audacia poética, sino la falsificación política. Si me fascina Grecia, diré «soy griego». No «soy griego de Mallorca». Una novela que presenta semejante tontería en su primera página merece el mismo destino que otra en la que leyéramos a un personaje decir, «Soy murciano de Cuenca», «Extremeño de León», «Gallego de Alicante»: el contenedor azul.

artículo original publicado en El Mundo: http://www.elmundo-eldia.com/2007/07/17/opinion/1184623200.html

1 comentario:

Maria de la Pau dijo...

Em sembla que el Senyor Piña , des de la meva humil posició , es creu molt culte però no és més que un pobre ignorant.

No sé si sap que en Ramón Llull , que segons el senyor Piña és mallorquí , es deia de sí mateix Català de Mallorca.

Les comparacions que fa , en el meu parer no són correctes , tal vegada hauria de dir que dir "Català de Mallorca" és ben igual que dir " Castellà d'Andalussia" , ja que a Andalussia es parla Castellà però en la forma dialectal Anadalussa.

Si , senyor Piña , el castellà (que segurament vostè li diu español) també té dialectes igual que el Català , i cosa curiosa ningú no ho posa en dubte.

Jo el que crec que qui vol falssificar és vostè o tal vegada no és tan culte com a vostè li sembla.

Cordialment

 

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